Manifiesto: Espacios nacientes

Feb 22, 2011 | Espacios nacientes

Espacios de encuentros…
Espacios de despedidas
Espacios de vida…
Espacios de muerte
Espacios de lo posible…
Espacios de todas las posibilidades.

Espacios Nacientes:

Es nacer a lo nuevo, morir a lo viejo. Es aprender de lo nuevo y desprenderse de lo viejo.  Es participar de la danza vital donde vida y muerte se dan la mano. Espacios que emergen y otros que se desvanecen.  Es soltar lo conocido y lanzarse en alta mar, hacia lo desconocido, donde Nuevas Américas nos esperan.

Es volverse aprendiz de lo inesperado. (John Lilly)

«Espacios Nacientes» es prestar atención a los espacios de concepción, de gestación, de alumbramiento y de vinculación.  «Espacios Nacientes» es valorar en la sexualidad la posibilidad de palpar el sabor de la eternidad y a la hora de decidir participar de la llegada de un nuevo ser, conjugar la pasión, el amor y el deseo responsable de engendrar una vida.

La renuncia al mundo intrauterino para lanzarse a la primera respiración autónoma es un acto de valentía, es vivir la primera muerte y abrirse a un mundo nuevo. Es el primer duelo, la primera tristeza, es el primer nacimiento, la primera alegría.

El Nacimiento es el primer cambio, el primer salto a lo desconocido.  Nacimiento y muerte, hoy en día, son momentos donde prevalecen el miedo y la violencia.

¿Una cultura que nos ofrece un “mal nacer” y un “mal morir” sabrá ofrecernos un “bien vivir”?

Es una violencia encubierta, ni siquiera es nombrada, a menudo disfrazada de «normalidad». Es importante reconocer esa violencia, de igual manera que se denuncia la violencia intra-familiar, la violencia de género, los abusos. El paso hacia un posible cambio es asumir lo que hay para desde ahí encaminarse hacia lo que se necesita o se anhela.

La violencia ejercitada a la hora del nacimiento, se queda registrada. Obviamente es una información que se estructura fuera de los caminos mentales verbales pero si dentro de los caminos neuronales y musculares.

Esta información altamente tóxica probablemente se re-active cuando se realizan cambios posteriores. Momentos esenciales como pueden ser una separación, la muerte de un conjugue, un exilio, una cambio de trabajo, la primera ida a la escuela, la entrada a la adolescencia que es nuevo nacimiento, el despertar a la sexualidad, a la espiritualidad…

De hecho los grandes momentos de cambios así que los pequeños momentos de transición, como el fluir de las sensaciones en el transcurso de lo cotidiano, podrían estar marcados por esta primera huella.

A la hora del parto se interrumpen los ritmos y ciclos orgánicos. Se pierde la conexión con las sensaciones, con los procesos naturales del cuerpo. Se desconectan bebe, madre, padre y hermanos del fluir de las propias experiencias.

Esta desconexión desgraciadamente nos seguirá acompañando, a menos que se haga un trabajo posterior de restaurar los procesos atencionales interrumpidos.

La interrupción del contacto se da de manera patética durante el parto. Creemos que puede ser de otra manera.

Proponemos un nuevo modelo cultural que honra lo espacios sagrado que es la concepción, la gestación, el parto y el recibimiento desde una dimensión amorosa y vital.

«Espacios Nacientes» ofrece un camino de crecimiento que se articula en torno a la figura metafórica del partero. Si la vida es un continuo flujo de muertes y nacimientos necesitamos aprender a ser parteros y transitar con gentileza en las corrientes de la vida.

“Para nacer he nacido” (Pablo Neruda)

En francés la palabra para partera es: «Sage Femme», que es «Mujer Sabia».

Los cambios en los ámbitos personales, interpersonales y sociales requieren de nuestra habilidad de partero y de nuestra sabiduría. Sabiduría que madura al presenciar, desde el silencio, el ser cuando se abren las puertas del misterio en el parto, frente a la muerte y en el transcurrir de la vida.  Partero de la conciencia, de las conciencias.

La presencia amorosa del partero le permite recibir experiencias que a menudo rebasan su aprendizaje mundano, su marco conocido de experiencia y los invitan a brincar los limitados parámetros de su conciencia ordinaria y entonces asomarse al misterio, a lo invisible.

Parteros y pateras, inspirados y conducidos simplemente por su tolerancia, su neutralidad, su aceptación incondicional, su gentileza, acompañan al buscador en territorios desconocidos, no reconocidos por la mente concreta, la mente pequeña. Los parteros y parteras confían y transmiten confianza en la sabiduría de la vida, más amplia que la suya propia.

«Espacios Nacientes» es enfrentar la complejidad del Ser Humano que resulta del encuentro de sus dos elementos constituyentes: lo natural y lo cultural. Es un animal social que es permeable a esa doble influencia.

En la medida que nuestra cultura se ajusta a las necesidades naturales estaremos en lo vital, y en la medida que nuestros valores culturales chocan o simplemente se olvidan de los procesos vitales entonces estaremos creando un ser humano sin corazón.

“Nos hemos olvidado del milagro de estar vivo, de ser vivo. Hemos banalizado el misterio de vivir.”

 

«Espacios Nacientes» es arte de vivir.

Es aprender a soltar, a dejar ir: es arte de morir.  Es apertura para recibir lo nuevo: es arte de nacer. Está la gran muerte que nos espera al fin del camino y las pequeñas y seguidas muertes que conforman nuestro cotidiano. Abrir los brazos, abrir el corazón, una y otra vez a las experiencias que brotan y se desvanecen.

«Espacios Nacientes«: es transitar la impermanencia. Es conjugar, inercia y movimiento, seguridad y pasión, quietud e inquietud.  Labrar nuestra tierra interior, abrir nuevos surcos, nuevos caminos y así sembrar y cultivar nuevas informaciones nutricias y vitales. Renacer es comprometerse con nuevas semillas, amorosas, que necesitan de nuestros cuidados para llegar a florecer.

«Espacios Nacientes» es sensibilizarnos a la presencia del espacio, presencia invisible, presencia silenciosa. El espacio es esencialmente disponibilidad, es incondicionalidad. El espacio es linda metáfora para invocar la conciencia misma y sus atributos.

«Espacios Nacientes» es himno a la respiración.

Un ciclo del respirar consiste en vaciar, otro en llenar.

¿Después de cada suspiro vendrá una nueva inspiración? «Espacios Nacientes» es confiar en la vida. «Para Nacer he Nacido» es una confesión conmovedora del poeta Pablo Neruda: es cruzar ríos, transitar desiertos y acercarnos a la tierra prometida. Morir y Nacer es apostar por el amor, por la vida.

«Espacios Nacientes» es espacios de todas las posibilidades.

El espacio es abundancia: hay más espacios que formas.  El espacio generosamente recibe todas las formas. No pelea, su fuerza nace de una aceptación incondicional. Es crear espacios alter-nativos y celebrar la vida en su dimensión luminosa y aterradora. Confianza y desesperanzas nos acompañan. El espacio no juzga, no rechaza, no aplaude, simplemente acoge. «Espacios Nacientes» soltar la hegemonía de lo mental y descubrir otras maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo.

No es renunciar a nuestro potencial mental, más bien es optar por un equilibrio armonioso entre el pensar, sentir y hacer. Una mirada, un gesto, una sonrisa, un suspiro, una palabra son tantas maneras de acercarse. Una palabra es «dicha» si nace del corazón. Una dulce palabra sentida es una bendición.

Crear un «gobierno» interno con tres instancias, tres poderes alineados, cultivando a la par el mundo mental, emocional y corporal nos abre a otros mundos, cuya sutileza nos escapa.

Habitar nuestros cuerpos, sus emociones, sus oleajes.  Es soltar nuestros pensamientos reactivos y dar la bienvenida a nuestro cuerpo, sus sensaciones y su fuerza sencilla.  Habitar los limites del cuerpo, su forma, su volumen, su peso…. Reconocer la finitud del cuerpo y en su finitud intuyir la presencia del infinito. El punto pertence al espacio infinito y el espacio infinito también pertenece al punto! Que potente paradoja.

¿Será que en otro momento es disolverSE en el cuerpo y reconocer nuestro Ser?

EncontrarSe es PerderSe
PerderSe es encontrarSe

Lo mental ocupa su espacio, no todo el espacio.  La emoción ocupa su espacio, no todo el espacio. El cuerpo ocupa su espacio, no todo el espacio. El espacio que queda es espacio de lo posible. Es infinito, es libertad que nos espera. En nuestro mundo, están todos los mundos.

«Espacios Nacientes» es invitación a vivir con amor el amor y el desamor.

Entender, in-corporar, sentir, compartir, ponerse al servicio del amor. «Espacios Nacientes» es poesía del encuentro, danza y canto de la vida, a la vida. Es celebración creativa que nos permite aventurarnos, con confianza, fuera de los senderos conocidos, fuera de los automatismos y ponernos en manos de nuestra espontaneidad, de nuestras intuiciones. «Espacios Nacientes» es también aprender a transitar por la inseguridad, es arte de naufragar diría mi compadre Memo Borja. «Espacios Nacientes» es cultivo de nuestra atención que hemos entregado a un mundo cada vez más experto en robarla.

Liberándonos de la mecanicidad empoderarnos de nuestra atención.

Es recordarse de sí mismo. También es olvidarse de sí y recordar al otro, al pequeño otro y Gran Otro. Es poner atención, prestar atención, dar atención, pedir atención como elección y compromiso. Poner atención es atender, es habitar el momento, es ser presencia. Es alumbrar, tan sencillamente como se respira, los paisajes que la vida nos ofrece.

«Espacios Nacientes» es espacio meditativo.

La meditación consiste en dejar caer todo lo aprendido, todas las experiencias pasadas, todas las matrices mentales, emocionales y corporales, para ubicarse en el momento presente, como un recién nacido frente a la experiencia, es decir sin filtrarla, sin hacer. No se trata de negar lo importante y necesario de lo aprendido. Se trata de tener en mente, que a menudo nuestro aprendizaje está teñido de nuestras interpretaciones y reacciones. Saberlo ayuda a tomar distancia y relativizar el propio enfoque. Suspender todo juicio es difícil. Los tiempos dedicados a la meditación representan un esfuerzo en esa dirección. Dejar caer lo conocido.

La apuesta consiste en dejar brotar otra respuesta, otra sabiduría que ilumina de otra manera la experiencia. Encontrar una mirada fresca, una mirada de recién nacido frente a la experiencia.

«Espacios Nacientes» es un recordar la fuerza vital de la creatividad, de la magia.

Es una invitación a confiar en el desorden entendido como etapa de la cual brotarán nuevas estructuras, un orden nuevo. Es invitación a equivocarse, a ser creativo. «Espacios Nacientes» es una invitación a incorporar la conciencia naciente desde nuevas conductas, en pequeños gestos repetidos con atención, con el fin de lograr cambios de conductas sostenidos. A menudo pequeños cambios repetidos en el tiempo ofrecen resultados espectaculares. «Espacios nacientes» es cultivar en lo cotidiano, nuevas maneras de vivir el tiempo, los ritmos… Buscamos humanizar nuestro cotidiano, recuperar los gestos sencillos que nos acercan a la vida.

Es Nacer a otro ritmo, otros tiempos

Necesitamos recuperar los tiempos para asimilar, digerir la información. Todo va tan rápido que nos quedamos empachados para así decirlo, indigestos. La profundidad, la receptividad, la capacidad de hacer un espacio de integración a las experiencias.
Lo que nos permite madurar no es la cantidad de experiencia vivida, sino la calidad con la cual se asimilan, se digieren las experiencias.

Alimentarse no es lo mismo que nutrirse. Lo que ingerimos no necesariamente se asimila. Lo que realmente nos nutre es lo que asimilamos. En esto se diferencia la nutrición de la alimentación. Algo muy similar pasa con las experiencias. Pocas son las que nos damos el tiempo de digerir, procesar y finalmente asimilar.

«Espacios Nacientes» es homenaje a México donde he muerto y renacido.

México tierra de pasión, de intensidad, de instintos, tierra donde la magia es realidad. En el México moderno está la herencia de sus antepasados, de sus brujos, chamanes y curanderos. Honrar México es honrar sus tradiciones, su sabiduría ancestral donde la espiritualidad es experiencia, gestos que se revelan en lo cotidiano. Fervor, ritos, fiestas, muertes, nacimientos…

México como tantos otros países denominados, con cierto desprecio, en vía de desarrollo, es un país con una pisca de caos.  Esa falta de estructura, de control deja espacio a lo espontaneidad, a la sorpresa. El costo de la seguridad, a todo precio, que se vive en el supuesto primer mundo significa a menudo la muerte de cierta pulsión profunda de vida, de la espontaneidad.

El costo de la seguridad, a todo precio, significa a menudo la muerte de la espontaneidad.

Si bien está presente en México la violencia también está presente la maestría de la violencia que es la ternura.

«Espacios Nacientes» es también encuentro de dos generaciones.

Nosotros, generación de los padres, Montse, Cherif y otros muchos, con nuestra sabiduría y nuestras creencias fundamentadas en un mundo que ya no es, y nuestros hijos, portavoces de lo nuevo, de otras maneras de pensar, sentir y actuar la vida.
Nuestra apuesta es aprender unos de otros, pasar la antorcha. Circularla es el proceso.
Ellos, Karim, Ericka, Omar y Adrián articulan sus vidas en torno a una conciencia política e ecológica, practicando la meditación, la yoga y otras disciplinas que los relacionan con la vida misma desde otros ritmos, desde otra perspectiva.
Nuestro anhelo común apunta hacia la circulación e incorporación de informaciones diferentes, de soluciones diferentes.
La información no nos pertenece, pertenece a la vida misma, solamente se manifiesta a través de nosotros.
La vida no tiene derecho de autor, no tiene Copy Right!
Si bien su acta de nacimiento se encuentra en el Amate, en Tepoztlán, “Espacios Nacientes” está también en movimiento, está de viaje por España, Francia, Alemania…
Por donde andamos nos anima una misma sed, la de compartir.

  • Fuente de la imagen: Manuel Cuesta

Una propuesta terapéutica
inspirada en la metáfora del nacimiento